
Josep Amand Tomás la esperaba en las escaleras. El presidente de Séneca-Autobusos -ha vuelto al cargo tras la dimisión de Amat- desafiaba al frío para recibir a Etelvina Andreu, la subdelegada del Gobierno y candidata socialista a la Alcaldía, que no formaba parte del protocolo de la Comisión Gestora. Pedro Valera, su presidente, ya le advirtió hace unas semanas de que no iba a ser invitada de manera oficial porque, principalmente, la cena de Fogueres en Nadal sólo cuenta tradicionalmente con el alcalde y el concejal de Fiestas de turno. El resto de concejales, de cualquier partido, no suele aparecer porque ni les invitan ni están relacionados -allá ellos- con la Fiesta, al menos en la mayoría de los casos.Llegó Etelvina. Poco antes había hecho acto de presencia el concejal socialista Vicente Ronda, que, obviamente, tampoco tenía sitio reservado de manera oficial. En su caso, la Hoguera Barrio Obrero le había hecho un hueco. No en vano, el edil fue mantenedor de la fiestas de esta barriada.El alcalde, Luis Díaz Alperi, cuando tuvo noticia de la presencia de su principal rival a la Alcaldía, restó importancia al hecho, aunque, con disimulo, comentaba con su edil de Fiestas, Andrés Llorens, que no tenía excesivo sentido, más allá del estrictamente electoral, acudir a una cena como un foguerer más -así fueron Andreu y Ronda- cuando nunca habían ido.El concejal socialista fue quien planteó en su día a la Gestora la posibilidad de que Etelvina Andreu fuera invitada. «Estamos con dos hogueras, como dos alicantinos más, en un acto muy importante para la Fiesta», explicaba el concejal.Finalizados los postres y realizado el brindis oficial por la Bellea del Foc, comenzó la otra cena, la de los dimes y diretes, este año protagonizados en buena medida por el anuncio realizado por el alcalde de la nueva financiación de las hogueras. Y fue en este escenario donde Etelvina Andreu se desenvolvió con mayor soltura, siempre con Vicente Ronda ejerciendo de mediador ante presidentes de hogueras y barracas. El concejal estaba exultante viendo cómo su candidata, que compartió mesa con su esposo, besaba a troche y moche, de mesa en mesa, mostrándose y hasta ofreciéndose para participar en cuantos actos fueran necesarios, sobre todo en presentaciones de bellezas, como así reconocieron varios presidentes de comisiones consultados por este diario.

